¿POR QUÉ UNA ENTREVISTA 'SIN NIVEL' TERMINÓ SIENDO TAN REVELADORA?


 



Siendo sincera nunca estuvo dentro de mis intereses dedicar una hora y treinta minutos a una entrevista hecha por Westcol al presidente Gustavo Petro, particularmente porque no la encontraba necesaria ni importante.

Confieso que mi anterior postura se debe particularmente porque nunca he considerado a Westcol un referente.


Todo lo contrario, para mi él representa una idea peligrosa que hoy está creciendo entre los jóvenes, en donde en contadas ocasiones ha manifestado, que no necesito formase profesionalmente para llegar al éxito.


Y hablo de ese éxito monetario el cual se ha vuelto un referente, llegando a el, por caminos quizás más rápidos, fáciles y desligados de cualquier proceso formativo. 


Considero que dichas afirmaciones con una audiencia tan joven y que además vive en un país donde ser profesional dejó de ser garantía de estabilidad, ese mensaje no solo es seductor, también es profundamente problemático.


Y no se trata de exigirle que eduque a su audiencia, al final del día no es su rol, pero cuando se tiene una plataforma tan grande y joven, lo que se dice sí tiene consecuencias. 


Más aún cuando el discurso gira constantemente alrededor del dinero, la fama y la inmediatez.


Por eso, en principio, no tenía sentido para mí ver una entrevista suya al presidente Gustavo Petro. No parecía el escenario adecuado para hablar de temas complejos, mucho menos socioeconómicos.


Sin embargo, decidí verla, al fin y al cabo, estaba entrevistando al presidente de Colombia, así que nos compete, sin embargo, a medida que la veía, cambió mi percepción.



LAS PREGUNTAS QUE NADIE ESTABA HACIENDO 




La presencia de Gustavo Petro en ese espacio no era casual, tampoco inocente, se debe partir de ese hecho, era claro que se debía a una decisión política, una apuesta directa por una audiencia específica: los jóvenes.


Petro lo ha dicho antes y lo repite sin problema: su llegada al poder tuvo un fuerte respaldo juvenil, y en un contexto donde las redes sociales son la principal ventana de influencia, aparecer en plataformas como esta no es improvisación, es estrategia clara y contundente.


Es aquí donde la pregunta pertinente es si la entrevista fue buena o mala.


La verdadera pregunta es: ¿qué nos dice esto sobre la forma en que hoy se está construyendo el poder?


¿Se construye el poder a través de las redes sociales como cualquier creador de contenido lo haría?


Aunque a la conclusión que llegue fue, si realmente lo que terminó sosteniendo la entrevista no fue el formato, sino las preguntas.


Y ahí hay que decirlo sin rodeos: Westcol hizo lo que muchos no esperaban. Preguntó directo. Sin filtro. Sin lenguaje técnico. Sin ser políticamente correcto.


Tocó temas que no necesitan mayor elaboración porque hacen parte de la vida diaria del país: la seguridad, el manejo de la delincuencia, las oportunidades reales para los jóvenes.



SEGURIDAD ENTRE EL DISCURSO Y LA REALIDAD

En uno de los momentos más tensos, cuestionó abiertamente por qué, desde el discurso oficial, parece haber más énfasis en proteger al delincuente que en garantizar la seguridad del ciudadano.


Y si, pudo sonar incómodo, incluso simplista, pero es una pregunta que existe en la calle, en esa realidad del día a día  y que con base en querer sentir las cosas un poco diferentes fue que muchos colombianos eligieron a Gustavo Petro como su presidente, precisamente porque fue una de sus promesas de campaña.


Sin embargo, la respuesta de Petro no fue proporcional a la contundencia de la pregunta, fue, a mi parecer, una respuesta más cercana a lo ideológico que a lo concreto.


El énfasis en el respeto por la vida, en los derechos humanos, en la necesidad de entender las causas estructurales de la violencia. Todo eso es válido. Pero no responde del todo a lo que se estaba preguntando.


Es claro, que no se trata de negar los derechos, ni de justificar la violencia estatal, aquí de lo que se está tratando es de algo más básico: ¿qué se ha hecho realmente para mejorar la seguridad?


Y esa pregunta quedó abierta.


Incluso cuando se abordaron modelos como el de Nayib Bukele, la respuesta volvió al mismo punto: la crítica desde los derechos humanos, una postura válida la de Petro, pero incompleta frente a una inquietud ciudadana concreta.


Porque el problema no es elegir entre garantías o seguridad, aquí el problema es que, en la práctica, muchos ciudadanos sienten que ninguna de las dos está funcionando.


Pero si hubo un momento donde esa desconexión se hizo aún más evidente, fue al hablar de empleo.






EMPLEO LA FRUSTRACION SILENCIOSA


Westcol, desde su propia experiencia y con todas las críticas que eso puede implicar, puso sobre la mesa una realidad incómoda: hoy, para muchos jóvenes, estudiar una carrera profesional ya no garantiza absolutamente nada.

Su forma de decirlo puede ser cuestionable, incluso irresponsable, especialmente por el tipo de audiencia que tiene, pero no había una manera más sincera de hacer la pregunta:


¿Qué se le está ofreciendo hoy a un joven que invierte años en su educación y no encuentra trabajo en lo que estudió?


Esa es una de las frustraciones más grandes del país. Y no es ideológica. Es cotidiana.


Sin embargo, la respuesta de Gustavo Petro volvió a moverse en otro plano, se centró en el fortalecimiento de la formación técnica y tecnológica, en el impulso de instituciones como el SENA, en la necesidad de replantear el modelo educativo.


Y aunque nada de eso es negativo, tampoco responde directamente a la pregunta.


Porque el problema no es solamente la falta de opciones educativas, también hay otra cara de la moneda, y es que quienes ya recorrieron ese camino, quienes ya son profesionales no están encontrando oportunidades laborales dignas.


Ahí es donde aparece una tensión que el discurso oficial parece no resolver del todo:


Mientras se habla de salarios dignos y justicia social, una parte importante de la clase media siente que está quedando por fuera de la conversación, es como si la clase media del país no existiera, no tuviese necesidades, es como si no pasara nada con esta parte de la población colombiana.


Porque no se trata solo de acceso al trabajo, se trata de condiciones reales, de estabilidad, de reconocimiento al esfuerzo formativo.


Y esa discusión, al igual que la de la seguridad, quedó sin una respuesta clara.


No se habló ni de estadísticas, ni mucho menos, Petro aprovecho aquella ventana como lo es el mundo de las redes sociales para contarle a aquellos jóvenes que, como lo ha mencionado él, fueron quienes lo ayudaron a ostentar el cargo que tiene al día de hoy, para hablarles sobre que se ha hecho en dicha materia, eso al parecer paso sin pena ni gloria. 




CUANDO EL DISCURSO NO ALCANZA

Más allá de las preguntas y las respuestas puntuales, lo que dejó la entrevista fue una sensación difícil de ignorar: la distancia entre el discurso y la realidad.


A lo largo de la conversación, Gustavo Petro se movió, en gran medida, en un plano ideológico, en una narrativa que apela a la igualdad, a la justicia social, al acceso a la educación y a la transformación del país a través de oportunidades.


Y está más que claro que esas ideas son lo que necesita cualquier país para ser prospero, aquí el verdadero problema es cuando no logran aterrizarse en resultados concretos, en datos claros, en respuestas que conecten con lo que la gente está viviendo diariamente.


Porque una cosa es hablar de educación como motor de cambio, y otra muy distinta es responder qué está pasando hoy con los jóvenes que no logran acceder a ella o que, aun accediendo, no encuentran oportunidades después.


Lo mismo ocurre con el empleo y la seguridad. Las respuestas, en varios momentos, evitaron el terreno de lo verificable, de la estadística, el de las cifras, el de los resultados y se mantuvieron en una lógica más general, más discursiva, definitivamente más ideológica.


Eso termina generando una percepción compleja: la de un gobierno que explica mucho, pero concreta poco.


Y como ciudadana, esa sensación pesa.


Porque no se trata de negar avances o de mostrar que se ha hecho muchas cosas, porque es claro que todo es un proceso, y más cuando hablamos de años de corrupción, se trata de poder identificar con claridad qué ha cambiado y cómo ha cambiado.


En un punto de la entrevista, incluso, se midió en tiempo real la percepción de los jóvenes sobre si el gobierno ha hecho algo por ellos. El resultado, mayoritariamente positivo, lo cual evidenció algo clave: la disputa al parecer no está solo en los hechos, sino en la percepción.


Y ahí es donde todo se vuelve más delicado.


Porque cuando el discurso ideológico se acepta plenamente y se aplaude sin ondear en la crítica, es cuando se le abre las puertas a la mera percepción, moviéndose únicamente y con más fuerza, en lo simbólico.





  EL PROBLEMA NO ES PETRO, ES EL FANATISMO


Hay algo que esta entrevista deja en evidencia y que va más allá de Gustavo Petro o de cualquier postura política: el problema del fanatismo.


Ser fanático, en términos simples, es dejar de cuestionar. Es convertir una postura en una verdad incuestionable.


Y ahí es donde se rompe algo fundamental: la capacidad de escuchar críticamente.


Esta entrevista, justamente por lo sencilla que fue, deja ver eso con claridad.
No hubo preguntas complejas. 


Fueron cuestionamientos directos, incluso incómodos, que cualquier ciudadano podría hacer.


Y, aun así, muchas de esas preguntas no encontraron respuestas concretas.


Lo preocupante no es eso, sino que, aunque la entrevista haya sido lo más sencilla posible, incluso frente a eso tan simple, falto mucha claridad, y aun así muchos simpatizantes del gobierno en curso, parte de esa importante audiencia, sigue validando el discurso sin mayor cuestionamiento.


Escuchar como fan implica aceptar.

Escuchar críticamente implica pensar.

Y esa diferencia lo cambia todo.

Yo misma no soy cercana al contenido de Westcol,  sin embargo aplique lo anterior al ver la entrevista.


Pero en este caso, hay que decirlo: hizo preguntas que representan a muchos, aquí no existió el quedar como el más politólogo, ni el periodista, ni mucho menos el más políticamente correcto, aquí lo que hizo Westcol fue ser, muy seguramente, el portavoz y el sentir de una población del país, no hablo de mayorías ni de un total, hablo de una parte que esperaba así sea por poco, algo distinto.


Aquí no existieron preguntas de derecha ni de izquierda. Aquí se hicieron preguntas del país. 



LO QUE DEBERIAMOS HACER DESPUES DE VER LA ENTREVISTA DE WESCOL A GUSTAVO PETRO



Tal vez, más allá de todo el análisis, lo realmente valioso es lo que cada uno haga después de ver esta entrevista.


Vale la pena verla. Es ligera, fácil de entender, pero logra acercar temas complejos a un lenguaje cotidiano.


Vale la pena verla sin prejuicios y sin entrar a defender ni a atacar.


Y, sobre todo, vale la pena analizarla.


Analizar lo que se dice, lo que no se dice, y lo que eso refleja del país que somos.


Porque al final, más que decidir entre unos y otros, lo importante es no renunciar a algo básico:


La capacidad de mirar, escuchar y cuestionar con criterio propio.





Mónica Lozada Alvarez | Opinión
¿le darías la oportunidad a Westcol y verías la entrevista realizada al presidente Petro? y si la respuesta es si, que te pareció?
 Cuéntame en los comentarios 




Comentarios

  1. Buenas noches, aprecio mucho el ánalisis y el tiempo que le inviertes a esta columna. Creo firmemente que hay que ver las cosas con criticidad, por lo que si me tomaré el tiempo de ver la entrevista, no la he visto porque creo que es propaganda y obviamente el presidente no es tonto, tiene un ejercito de influencers los cuales buscan captar la atención de las masas más jóvenes y de algo fundamental que tu tocas, la percepción. Es quizá ese ingrediente el que más se pelean en las estadísticas y lamentablemente no se mueve por hechos y propuestas concretas basadas en datos cientificos, sino por sentir. Ya lo dijo Gustave Le Bon en su obra "Psicología de las Masas" (1895) , " las masas son femeninas" y lamentablemente dejando de lado el sesgo del machismo y el feminismo es así, por que a este esteriotipos se le asocian otros negativos como irracionalidad, impulsividad, inestabilidad emocional ... esteriotipos negativos que en ese entonces eran asociados solo a las mujeres pero que también los hay en muchos hombres y porque a parte de eso se le coloca un nuevo ingrediente, el fanatismo. Y es el fanatismo que pese a no estar sexualizado sino ser neutral es claro que se encarga de nublar el juicio adherirnos a la masa, que actua instintivamente y sin datos ni hechos concretos y volvernos una parte del todo irracional, que no mira datos, no piensa sino percibe, siente y se mueve por este sector límbico más que por el lógico matematico. Es por ello que haré el ejercicio para poder comentar la última parte. Con respecto a lo del trabajo si puedo decir que en Colombia y latinoamerica en general es un proceso traumatico del que nadie habla, pero que todos vivimos. El estar trabajando por ejemplo en algo que no es digno es en claro ejemplo de lo que vivo o en su defecto, también ya vivido, después de haberme quemado las pestañas haber resultado contestando llamadas, pero bueno... a todo se le saca lo bueno y no hay mal que por bien no venga, el tema en Colombia es la romanticazión a comer mierda. Si así como lo lees, el tener un trabajo un estudio al tiempo cero vida social y cero salud mental.... " ese si una berraco, esa si es una berraca" sumado a los que se aventuran a ir a EEUU o europa a limpiar letrinas .... cuando los que nos quedamos también tenemos cruces y momentos más díficiles o tan díficiles como los que se van. Colombia necesita 1) Eduación 2) Salud mental y 3) Mucho empleo no trabajo, porque trabajo si hay, hay muchas cosas por hacer acá pero que sean hechas de manera digna que permita el desarrollo tanto laboral y profesional, como academico y personal de todos, así se podran tener familias, y generar bien, de lo contrario nadie querra reproducirse con esas condiciones tan pauperrimas. Jefes acosadores sexuales, y mujeres que para poder escalar terminan denigrandose, despotismo por el dinero en todo lado. Es algo díficil que se debe revisar y si la politica rige nuestros destinos. Muchas gracias.

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